Acabo de escuchar la referencia de que el documental “Punto G” de Damián Saínz y Roger Gutiérrez estará proyectándose durante el “Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano” que comienza hoy mismo en La Habana. Porque he visto el documental, porque Damián es mi amigo personal y porque hace tiempo este tema ronda mi cabeza, la noticia me obliga a comentar en estas pocas líneas sobre el “fenómeno G”, si de esta manera se puede llamar.

Habitual de G en su momento, vi mucho y a muchos por allá. Para mi sorpresa había más según palabras de este documental que no conocía y que en algún momento me hizo preguntarme donde me había metido. Básicamente y para los que no lo hayan visto, el docu refiere que existen, en La Habana al menos, grupos que se hacen llamar vampiros, hombres lobos, oscurantistas y otros calificativos. Si es verdad o no, y hasta que punto esta gente se lo toma en serio, no lo sé.

Eso sí, es un hecho que esta avenida habanera se ha convertido, por más que se haya querido silenciar, en el lugar de confluencia de cuanta tendencia moderna o más “chea” se haya visto en la ciudad por estos tiempos. Siempre me he preguntado por qué fuí a parar ahí, por qué los comentarios en un transporte público que pasa por alguna de sus esquinas, por qué las cartas supuestamente enviadas por los vecinos protestando acerca del bullicio de la Calle G.

Al final tengo que concluir que la falta de opciones, los deseos de expansión para uno y otro lado, las ansiedades frustradas o contenidas y hasta la globalización han convertido la esquina de 23 y G en el Vedado habanero y sus esquinas hacia abajo y hacia arriba en el lugar donde, sobre todo los jóvenes se sienten libres, si se puede llamar así, donde pueden ser ellos sin que nadie, además de la vigilante policía, les mire por encima del hombro, los trate como gente rara o sin rumbo aparente.

El resto, si son vampiros, hombres lobos o no, en realidad no creo que sea muy preocupante, es cuestión de tiempos “modernos” y probablemente tiempos en que la gente y muchos de los habituales a esta calle se sienten más abiertos a mostrar eso que en definitiva todos sabemos que no es nuevo, porque si no, de donde salen tantas historias de seres ocultos que durante siglos han estado entre nosotros?

El docu no da respuestas, yo tampoco las tengo y no creo que casi nadie aventure alguna todavía. Una variante podría ser intentar llegar a la raíz del asunto, por qué sucede, (sea en G o en otro lugar), por qué la necesidad de alcohol o drogas, qué está pasando con nuestros jóvenes que durante horas y días enteros se reúnen en algún lugar de la ciudad sin objetivos aparentes. La eliminación, el acoso, el nunca existió no son las respuestas ni darán la solución esperada, pero eso es solo lo que pienso yo…

Enhorabuena a mi amigo que logra colocar su trabajo en un festival en Cuba!!

Cheo: en Cuba “vintage”, antiguo, fuera de moda.

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