Se acercan las fechas en que volvemos a ser protagonistas del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. La fiesta del cine en La Habana.

El primero tuvo lugar en La Habana en 1979 y durante 31 años se ha mantenido entre los más seguidos del público local. Con altas y bajas a nivel cualitativo, se premian muchas categorías, pero realmente el público tiende a seguir las diferentes muestras internacionales que no están en competencia y la producción nacional, porque siempre queremos vernos reflejados.

Eso sí, sea lo que sea que se muestre no esperen asistir a un festival donde haya orden y concierto como en otros. Generalmente este tipo de eventos, festivales, ferias, etc, atraen mucho al público cubano. La razón pensamos sea que en un país donde la información está tan filtrada, cualquier evento que pueda dejar escapar algún punto de vista diferente es muy bien acogido. Puede suceder con la “Feria del Libro de La Habana”, donde la gente espera encontrar el que nunca se publicaría en Cuba, o el propio festival de cine, donde únicamente se pasan esas películas que puedan tratar temas distintos en cuanto a política, diversidad sexual, etc, desde otras ópticas. Hay que decir además que en un país con todas las dificultades económicas tantas veces comentadas, es casi imposible mostrar cualquier tipo de cine o de lo que sea que pueda traducirse en dinero. Esto hace que una feria o festival sea el momento de acceder a eso que es prohibitivo por una u otra razón.

Retomando el tema de que el festival de La Habana no es como ninguno queremos comentar más que la propuesta cinematográfica, el aire del festival, qué hace la gente, cómo se programan y qué pasa en las salas de cine.

Uno se prepara económica y psicológicamente para el evento. Primero dinero, porque aunque siempre hay modos, y los que no son de la isla suelen entender que el cine es muy barato en Cuba, para los locales no lo es tanto. Hay que pensar que no solamente se paga la entrada, sino que un festival de cine significa que vas a estar casi todo el día viendo películas y por lo tanto tendrás que incluir en tus finanzas la comida y bebida que necesitarás durante la jornada.

Muchos incluso programan sus vacaciones por esta fecha, para poder disfrutar sin estar pensando en que hay que cumplir un horario de trabajo y poder salir de casa desde las 9:00 am sin pensar a qué hora se estará de regreso.

De lo primero a tener en cuenta es hacerte de un “pasaporte”, especie de crédito de entrada preferente y que te dará acceso a más películas con menos dinero. Si tienes mucha, mucha suerte tendrás una credencial, esa te permitirá casi todo, pero sólo están disponibles para los que participan en el festival directamente por ser realizadores, jurado o cualquier otra función.

Algunos más osados se harán una credencial falsa para no tener que pagar nada y tener acceso a todo, pero esta práctica se va haciendo menos común pues los mecanismos de acceso a la original van siendo más escasos.

Cuando tengas pasaporte, credencial original o no, o simplemente las tradicionales entradas, entras en la fase dos: saber cuál es la programación, cosa que al final no importa mucho pues en general vamos a los festivales a ciegas. El programa lo utilizamos más bien porque da idea de horarios, nombres de películas atractivos, país o director. Si te decides a tener un programa no creas que lo vas a encontrar en cada esquina, la tirada no es muy numerosa y se vende solo en algunas salas de cine y de seguro lo vas a encontrar en el Hotel Nacional, sede del festival y donde se da cuanta conferencia de prensa, fiesta o cualquier otra actividad que acompañe, incluso si estás de suerte podrás ver la cara de uno que otro actor/actriz famosa.

Tercera regla: comunícate con la gente, no importa la forma, da igual si escuchas una conversación que alguien tiene a tu lado donde dice a su amigo que vió esta o aquella película, que le gustó o no, que trataba de este u otro tema. Intenta conectar con un amigo que aunque no coincidan en todas las tandas, te diga que vió, qué le dijeron y así irte haciendo de tu programa individual. Si alguien se te acerca en una cola y te comienza a preguntar o espontáneamente te dispara todo lo que ha visto y lo que le han dicho, no te cohibas, aprovecha la oportunidad porque siempre tendrás idea de qué se comenta. Nunca olvidar que tú tienes tu propio gusto y que muchas veces lo que te dijeron que está súper es un gran fracaso, pero eso tiene el festival, vas a ver lo que sea y sacas luego tus conclusiones.

Cuarto paso: la cola. Prepárate para aguantar! Hay tres tipos de colas en un festival de cine en La Habana: los que tienen credenciales tendrán entrada preferente, así que aunque lleves todo el día esperando en alguna cola, no te sientas ofendido porque los últimos que llegaron fueron los primeros en entrar. Así son las cosas y ya está. Probablemente en la segunda cola estarás tú, que previamente te compraste tu pasaporte y te da preferencia sobre los que solo tienen entradas regulares. Te tocará luego de los privilegiados con credenciales y claro, si no tienes ni credencial ni pasaporte, ve olvidándote del festival porque los terceros en la cadena casi quedan sin opciones para nada. Si el cine se llena no va a entrar nadie más como es lógico, pero a estos últimos casi siempre les pasa si es una de las pelis que la gente está siguiendo, así que asegúrate de estar en alguna de las dos primeras.

En la cola un papel protagónico lo juega la policía, además del público. Como el festival es un evento masivo, se movilizan muchísimos efectivos para mantener el orden que como verás si te decides a asistir después de leer esto, es más bien desorden total. Básicamente esto es lo que pasa: el personal que trabaja en el cine y sobre todo con las películas más codiciadas, van a esperar 10 minutos antes de la proyección para dar acceso al público, en algunos casos está justificado pues entre película y película queda muy poco tiempo, pero lo que en general vas a ver es que aunque haya una hora entre una y otra, ellos van a esperar minutos antes de la proyección para permitir la entrada. Consecuencia: la gente se aglomera, se impacienta, creen que no van a poder entrar (recuerda que tú llegaste con tiempo pero estás mirando que los que tienen credenciales llegan a última hora y están delate de ti), la cola que antes estaba súper organizada ahora comienza a ampliarse pero no a la larga como debe suceder sino que se pone ancha, llegaron los amigos del que está delante tuyo, la acera comienza a llenarse, estás en un rincón, ya casi no se puede respirar…., y luego desesperación generalizada, todos queremos entrar, la película según dicen está buenísima, trata el tema que siempre has querido ver, es de tu director favorito, último día de proyección…, y esto que te está sucediendo a ti, es lo que le sucede a tu vecino y a toda la cola, quedan 10 minutos, por qué no entramos ya?, y comienza lo que nosotros llamamos “molote”.

Ya no hay orden ni concierto, todos estamos aglomerados y llega la policía para organizar aquello porque así no puede ser. Hmmm, viste que no era igual a ninguna parte? Ellos van a poner orden y esto significa que se hará sea como sea, empujones, golpes, cierre del cine. La gente que entiende que podíamos estar dentro hace una hora también protesta, nos pegamos a la puerta, ya ni siquiera tú mismo, la corriente te lleva y no te puedes salir. Todos pensamos, el cristal, se va a romper, te pasa un policía por el lado y te empuja, te dicen que la cola es de la raya o de la soga para atrás, que hasta que no se muevan no van a entrar. Algunos solidarios con la policía dicen -nos tenemos que mover caballero-, piensas que no es posible – que dicen?, aquí no se puede ni respirar?, por qué no abren la puerta y ya?-

Fin de la historia, o la policía logró su objetivo de poner orden (cosa que casi nunca pasa), o lo que es más frecuente, desastre total, todo el mundo avalanzado contra la puerta, estas se abren, ya no entregas el pasaporte para que te lo rasguen, no hay tiempo!, y como escupido entras en el cine, te chequeas si aún tienes tu cartera o si no perdiste un zapato, aunque es invierno, sudas, buscas tu asiento, ya, está empezando la película, al fin….

Dos posibles conclusiones: la película estaba muy buena y jugarte la vida en la cola valió la pena, la otra, ya tu sabes…!!

Al final del festival te quedan si eres local, buenos y malos recuerdos, si no lo eres, dímelo tú, porque yo soy local y siempre he estado en ese equipo….

Web del Festival

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